domingo, 25 de febrero de 2018

Debemos actuar frente a los TRAMPOSOS


 

 
El pasado 19 de febrero se publicó en prensa y se mostró el televisión como 4 hermanos y un médico están siendo juzgados por estafa. Presuntamente simularon una enfermedad mental para cobrar una pensión por incapacidad. Uno de los hermanos contrató incluso un seguro antes de que le concedieran la incapacidad y cobró 170 mil euros.

Este es uno de los numerosos casos que existen en la actualidad y todos nosotros conocemos alguno en nuestro entorno más cercano.

Se estafa a compañías de tráfico con lesiones simuladas tras un accidente; se engaña a compañías de seguros percibiendo prestaciones de familiares ya fallecidos; se trabaja y se cobra dinero en negro mientras se percibe una prestación de incapacidad temporal. Y así, muchas más situaciones similares con un objetivo común, beneficiarse económicamente, a costa del dinero de otros o peor, con el dinero de TODOS.

En fin, se dice que nuestro país es el país de los tramposos.

Lo peor de todo es que se está agrediendo a nuestro sistema de bienestar social y haciendo que peligren nuestras pensiones y, por tanto, nuestro futuro.

Muchas veces nos preguntamos porqué es tan fácil engañar en este tipo de casos. Porqué, gente que a simple vista parece honesta, es capaz de hacerse pasar por enfermo sin importarle siquiera el coste en pruebas complementarias y tratamientos que no necesitan, con el perjuicio que esto genera a la mayoría.

Hay que tener en cuenta un principio básico del ser humano: Cuando no se tiene nada que perder y se tiene mucho que ganar, la probabilidad de actuar con el engaño y la mentira para obtener ese beneficio, es muy alta.

A día de hoy, todos los contenciosos de la vía social, que incluyen los de prestaciones de la seguridad social, están exentos de costas y, en caso de demostrarse que el demandante no solo no tiene la razón sino que incluso está engañando, a lo único que se enfrenta es a no conseguir el beneficio que perseguía. Sin embargo, no pierde NADA.

Por eso, noticias como ésta tienen una repercusión importante y deberían salir a luz en mayor medida. Se acabaría mucho antes con el fraude al sistema si aquel que la hace, y se demuestra, la paga.

¿Se puede detectar a un tramposo de estas características?

En la carrera de medicina nos enseñan a curar enfermos y aquel que es un enfermo de verdad, se quiere curar, por lo que se abre completamente a su médico y le cuenta toda la verdad. De eso va a depender, entre otras cosas, su curación.

Sin embargo, muchas veces el paciente no sabe expresar con palabras lo que realmente padece y, en casos como el del titular, no quiere que se sepa lo que realmente siente, para así conseguir su propósito.

Como puede entenderse, la labor de un médico se complica en algo en lo que nunca nos prepararon. Además, los avances tecnológicos actuales y el escaso tiempo del que se dispone en las consultas médicas, nos ha llevado a deteriorar nuestro famoso “ojo clínico”.

La Sinergología es una disciplina del análisis del lenguaje corporal que nos ayuda a los profesionales de la medicina a comunicarnos plena y efectivamente con nuestros pacientes, hasta el punto de permitirnos detectar cuándo no nos están contando la verdad y, además, ayudarnos con información adicional cuando realmente el paciente quiere curarse.

En definitiva, deberíamos entre todos hacer visibles aquellos casos en los que se ha demostrado el fraude (a todos nos va la vida y nuestro futuro) y, por otra parte, enseñar a los profesionales de la salud, estrategias clave de la comunicación, para detectar a los tramposos y para ayudar a mejorar la salud de los que no lo son. 


Cristina Jiménez García
Médico. Experta en gestión del absentismo laboral
Sinergóloga
Acreditada internacionalmente en habilidades y competencias emocionales y detección de la veracidad y autenticidad por el Paul Ekman Gruop

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