lunes, 1 de julio de 2013

"La Asamblea en la Carpintería"



Hoy continúo hablando de HÁBITOS y ACUERDOS.

Uno de los hábitos de éxito es el de la SINERGIA que es la cualidad de aprovechar las fortalezas de cada uno de los miembros del equipo. Si a este hábito le añadimos el acuerdo de NO HACER SUPOSICIONES, podemos garantizarnos resultados extraordinarios. Valoremos lo bueno de cada uno de los nuestros.

Quiero contaros un cuento que es fiel reflejo de la importancia de trabajar en equipo y de valorar las singularidades de cada uno de los miembros.

"LA ASAMBLEA EN LA CARPINTERÍA"

En un pequeño pueblo existía una carpintería famosa por los muebles que allí se fabricaban. Cierto día las herramientas decidieron reunirse en asamblea para dirimir sus diferencias. Una vez estuvieron todas reunidas el martillo, en calidad de presidente, tomó la palabra.

-Queridos compañeros, ya estamos constituidos en asamblea. ¿Cuál es el problema? -Tienes que dimitir- exclamaron muchas voces. -¿Cuál es la razón?- inquirió el martillo. -¡Haces demasiado ruido!- se oyó al fondo de la sala, al tiempo que las demás afirmaban con sus gestos. -Además- agregó otra herramienta, -te pasas el día golpeándolo todo.

El martillo se sintió triste y frustrado. -Está bien, me iré si es eso lo que queréis. ¿Quién se propone como presidente?

-Yo- se autoproclamó el tornillo. -De eso nada- gritaron varias herramientas. -Sólo sirves si das muchas vueltas y eso lo retrasa todo.

-Seré yo- exclamó la lija. -¡Jamás!- protestó la mayoría. -Eres muy áspera y siempre tienes fricciones con los demás.

-Yo seré el próximo presidente- anunció el metro. -De ninguna manera, te pasas el día midiendo a los demás como si tus medidas fueran las únicas válidas-, dijo una pequeña herramienta.

En esa discusión estaban enfrascados cuando entró el carpintero y se puso a trabajar. Utilizó todas y cada una de las herramientas en el momento oportuno. Después de unas horas de trabajo, los trozos de madera apilados en el suelo fueron convertidos en un precioso mueble listo para entregar al cliente. El carpintero se levantó, observó el mueble y sonrió al ver lo bien que había quedado. Se quitó el delantal de trabajo y salió de la carpintería.

De inmediato, la Asamblea volvió a reunirse y el alicate tomó la palabra: -Queridos compañeros, es evidente que todos tenemos defectos pero acabamos de ver que nuestras cualidades hacen posible que se puedan hacer muebles tan maravillosos como éste-. Las herramientas se miraron unas a otras sin decir nada y el alicate continuó: - son nuestras cualidades y no nuestros defectos las que nos hacen valiosas. El martillo es fuerte y esos nos hace unir muchas piezas. El tornillo también une y da fuerza allí donde no actúa el martillo. La lija lima aquello que es áspero y pule la superficie. El metro es preciso y exacto y nos permite no equivocar las medidas que nos han encargadlo. Y así podría continuar con cada una de vosotras.

Después de aquellas palabras todas las herramientas se dieron cuenta que sólo el trabajo en equipo las hacía realmente útiles y que debían de fijarse en las virtudes de cada una para conseguir el éxito.

Ya sabes, identifica tus fortalezas, celebra las diferencias y recuerda que lo justo no es hacer todos la misma cantidad de trabajo sino hacer cada uno lo que mejor se le da.











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