martes, 20 de junio de 2017

La capacidad de leer el dolor. El don de escuchar...

“La capacidad de leer el dolor, el don de escuchar, la virtud de no ser indiferente son el corazón del arte de la Medicina”.
Dr. Arnoldo Krauss. Profesor de la facultad de Medicina, UNAM. Miembro del Colegio de Bioética 

Días pasados, un compañero me comentó que al ir a estrechar la mano a los pacientes antes de comenzar la consulta, éstos le entregaban la documentación que llevaban en ese momento en su poder. Se sorprendían cuando mi compañero sencillamente los recibía calurosamente. —Doctor, es el primer médico que me saluda estrechándome la mano y mirándome a la cara— le había comentado el último de ellos.


Esta anécdota me llevó a reflexionar acerca del comportamiento ante la enfermedad y ante los pacientes que actualmente se está generalizando en las consultas.
El término Medicina proviene del latín Medicina y se refiere al conjunto de conocimientos y técnicas aplicados a la predicción, prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades humanas y, en su caso, a la rehabilitación de las secuelas que puedan producir. 
La definición de la Real Academia Española de la Lengua conceptúa el término en el ámbito científico. Sin embargo, la Medicina es también un “Arte” y, como tal, la generalidad de la Enfermedad  se vincula a la particularidad del ser humano como Enfermo. 
El diagnóstico se establece como elemento clave en el desarrollo de este Arte y al diagnóstico de la enfermedad se debe llegar desde el conocimiento de cómo la misma afecta a un paciente concreto.
Tanto Hipócrates como Galeno, dos de los padres de la Medicina establecieron la necesidad de llegar al diagnóstico preciso a través de las sensaciones transmitidas por el paciente y de las impresiones recogidas mediante la observación escrupulosa de todos elementos que conforman a la persona.
La concepción diagnóstica de ambos establece el valor del individuo y se aproxima a la idea de que "más importante que la enfermedad, es el enfermo".


En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico ha permitido el avance en los métodos diagnósticos y la necesidad de registrar todos y cada uno de los elementos que se trabajan con un paciente ha provocado que los sistemas de información y de recogida de datos jueguen un papel significativo en la relación médico paciente. 
Todo lo anterior, que a priori resulta fundamental para conseguir la recuperación de un enfermo ha generado, sin embargo, que la comunicación tan importante para que la orientación diagnóstica sea adecuada, haya pasado a un segundo plano.
En numerosas ocasiones el paciente percibe que el médico no mantiene contacto visual mientras habla del motivo de la consulta; otras veces, que no le palpa y explora. Asimismo, una batería de pruebas y estudios, ante la simple sospecha de una enfermedad, suele sustituir a una buena anamnesis.
Por otra parte, el tiempo reducido de que se dispone en las consultas habitualmente, parece justificar una relación con el enfermo, menos empática.



Sin dejar de lado todas y cada una de las ventajas que supone el avance y desarrollo científico, la importancia de acercarse al paciente en cuerpo y alma obliga a desarrollar una comunicación directa, fluida y cargada de elementos que permita aguzar el "ojo clínico" característico de este Arte. Asimismo, el que el enfermo sienta a su médico cercano y comprensivo, le dispone de herramientas vitales para la mejor curación.
Está suficientemente contrastado que el lenguaje corporal nos aporta elementos clave de lo que una persona siente en su fuero interno. Si no se observa cuidadosamente, se pierde el grueso de la información que puede resultar vital para llegar a un diagnóstico concreto. Asimismo, la confianza del paciente, elemento fundamental, también resultará mermada. Si no se escucha y no se palpa, las sensaciones a las que se refería Galeno, difícilmente se perciben. Si se desvía la mirada de los ojos y del cuerpo, y se dirige exclusivamente a los datos y a las imágenes, la esencia del Arte de la Medicina se desvanece. 
La observación, en sí misma, también puede llegar a considerarse un Arte. En los últimos años, se ha avanzado mucho en el estudio del lenguaje corporal y algunas disciplinas que analizan los gestos y movimientos de los individuos ayudan a conocerlos mejor y a llegar incluso hasta sus pensamientos.
La Sinergología®, disciplina que analiza el lenguaje del cuerpo que tiene lugar de manera no plenamente consciente, permite una mejor aproximación a lo que realmente está sintiendo y/o pensando y mejorar, con ello, la comunicación.
Para que esta disciplina resulte efectiva, se debe observar y escuchar siempre sin establecer  prejuicios y aplicar una gran dosis de empatía, 
La lectura del rostro desde la perspectiva sinergológica permite detectar signos de estrés físico y distinguirlo del emocional, mediante la regla hemisférica. El lado izquierdo del rostro, controlado por el lado derecho del cerebro, se contrae ante un estrés emocional mientras que el derecho lo hace cuando el estrés físico y el cansancio hacen mella en la persona. Las respuestas a preguntas llevadas a cabo durante la anamnesis, con la correcta observación, aportarán información acerca de la veracidad de las mismas así como de pensamientos inhibidos que pueden resultar fundamentales para la diagnosis y el posterior tratamiento.

Por otra parte, el análisis de la estatua (término utilizado que hace referencia a la figura corporal completa), permite la valoración de los estados de ánimo impresos en el organismo y que se relacionan con las vivencias del paciente. En la actitud interior se observan los estados de ánimo expresados por lo que la información que transmite está relacionada con lo que el paciente está padeciendo en ese momento. Asimismo, los micromovimientos o gestos específicos se relacionan con los estados de ánimo reprimidos por lo que un simple autocontacto en una zona del rostro o del cuerpo, en el contexto de una actitud interior determinada, podrá transmitir información fidedigna de circunstancias concretas que el propio paciente no sabe o no desea compartir.
La comunicación es un elemento clave en la convivencia de los seres humanos y llevada al ámbito de la relación médico-paciente se incrementa el valor de los lazos que origina. 
El médico debe seguir siendo el profesional al que un paciente se entregue en cuerpo y alma para conseguir sanar su enfermedad. Esta entrega sólo se realiza en un contexto de confianza y esta confianza sólo es posible si se genera una comunicación sincera y transparente. ¿Realmente creemos que es posible esta comunicación sincera sin el contacto físico y el visual?
La confianza hacia su médico, por parte de un paciente, será completa cuando éste compruebe que su médico realmente le trata como un ser humano que padece una enfermedad y no sólo como un medio para llegar a diagnosticarla.

“El arte de la Medicina consiste en entretener al paciente mientras la naturaleza cura la enfermedad”.
Voltaire

Cristina Jiménez García
Licenciada en Medicina
Sinergóloga
Morfosicóloga
Coach

lunes, 19 de junio de 2017

Cristiano Ronaldo ante Hacienda. ¿Qué dice su lenguaje corporal?

Antes del partido de la final de Champions entre el Real Madrid y la Juventus, Josep Pedrerol entrevistó,  en el programa El Chiringuito, a Cristiano Ronaldo. Como no podía ser de otra manera, se trató el problema con Hacienda y las palabras del jugador del Real Madrid fueron contundentes. Se reconoce tranquilo ante el momento que está atravesando en lo que respecta a este asunto.

Sin embargo, ¿su cuerpo dice lo mismo que sus palabras? Todos hemos oído en numerosas ocasiones, en lo que respecta a las emociones y los sentimientos, que la palabra puede decir una cosa y el cuerpo otra diferente. Ante esta circunstancia, el cuerpo es el que delata ya que funciona de una manera no consciente y, por lo tanto, difícilmente controlable.

La Sinergología es una disciplina del lenguaje no verbal que analiza gestos, actitudes y micromovimientos que realiza una persona de una manera no plenamente consciente. En este artículo, llevo a cabo un análisis de la gestualidad de Ronaldo durante la entrevista desde la perspectiva de esta disciplina, así como de las microexpresiones faciales que llega a mostrar. Acompaño las observaciones con los diferentes fotogramas que ilustran las mismas.

Fotograma 1. Tema hacienda: ¿Estás tranquilo?

Inmediatamente baja la cabeza antes de contestar (ASI) y lleva la mirada hacia el lado inferior derecho (futuro emocional). Estas señales muestran inseguridad, incluso cierta vergüenza y la dirección de su mirada busca emociones futuras, probablemente derivado de lo que se le puede venir encima.




Fotograma 2 


En el momento de responder que está tranquilo, muy tranquilo, se distancia del interlocutor con un gesto en X con el que muestra un rechazo hacia la situación.






Fotograma 3

Movimientos de inquietud en la silla y microexpresión de repulsión. Mirada ausente que se repite en numerosas ocasiones.




Fotograma 4

Posición en la silla de retirada (S_C_10) y tensión al sujetar los brazos de la silla. Esta manera de colocarse en la silla denota, precisamente, todo lo contrario de lo que está verbalizando y la sujeción de los brazos es una señal, precisamente, de la tensión del momento.



Fotograma 5 y 6


Microexpresión de desprecio al finalizar su alegato de inocencia en el que señala que duerme siempre tranquilo. Eje lateral derecho (ALD) y rotativo derecho (ARD) en una intención de controlar su discurso y el de su interlocutor. Durante su alocución a la cámara, mantuvo una posición de control corporal y enfoques activos de los ojos, lo que se traduce en un interés exagerado en resultar creíble








Fotograma 7

Sonrisa forzada en la que se denota la tensión del momento que está padeciendo




Fotograma 8

Lengua de víbora (R_O_B_L_0) y lado izquierdo del rostro en contracción. Esta circunstancia denota arrogancia en el contexto de un sufrimiento emocional.



Fotograma 9

“Cuando haces tu trabajo bien, tienes que estar tranquilo”. 

La posición de las manos (M4 en Sinergología), no es coherente con lo que está diciendo. Si estás realmente tranquilo, no tienes nada que esconder, por lo que la posición inconsciente de las manos sería un M2 que implica las palmas de las manos hacia arriba en señal de apertura. Un M4 implica culpabilidad que en este caso se traduce en que lo que dice no es realmente lo que está pensando. Al mismo tiempo, este gesto se acompaña de un eje rotativo derecho del rostro que implica la necesidad de controlar el discurso para no delatarse



Fotograma 10


¿Te sientes querido por la gente? Siempre!! 

Elevación del hombro izquierdo la vez que cierra los ojos. Este movimiento de ascensión del hombro, casi imperceptible, es muy característico en momentos en los que lo que se dice no es cierto.



Fotograma 11

Me duele cuando hablan de las cosas sin saber…!! 

N40 (pinzamiento de la nariz). Implica que esta circunstancia le supone un problema, lo cual sí es coherente con lo que está ocurriendo.



Fotograma 12

Cuando Pedrerol le dice que tampoco desmiente las cosas que dicen de él, automáticamente se recoloca en la silla hacia posición de retirada y muestra una microexpresión de miedo




Fotogramas 13, 14 y 15


Microexpresiones que aparecen en varios momentos:

 

                                         IRA



                                 REPULSIÓN




                            MIEDO




En conclusión, no es cierto que el jugador del Real Madrid esté tranquilo con lo que está ocurriendo. Independientemente de su culpabilidad o inocencia que tendrá que ser correspondientemente investigada, lo que sí es cierto, y su cuerpo le delata, que quiere transmitir lo que realmente no está sintiendo.

Cristina Jiménez García
Licenciada en Medicina
Sinergóloga
Morfosicóloga
Coach



Entrevista completa en:

























domingo, 26 de junio de 2016

LA SINERGOLOGÍA® Y LA EMPRESA. Cómo queremos vender nuestros productos

"Nuestro corazón toma las decisiones. Nuestro cerebro, las justifica". Cristina Jiménez


Esta premisa debe hacernos reflexionar acerca de cómo queremos comunicarnos y qué es lo que queremos obtener en las relaciones con nuestros interlocutores. Cada día nos ofrece oportunidades y tanto nuestro ámbito personal como profesional, está repleto de objetivos y retos que podemos manejar si nos lo proponemos.

Cualquier transacción requiere toma de decisiones y las emociones nos llevarán por una dirección o por la contraria. Por otra parte, las emociones se reflejan a través de nuestro lenguaje corporal. Según Merabian, sólo el 7% de la información se transmite a través del lenguaje verbal y el 55% a través del no verbal. El resto, un 38%, dependerá de la entonación y de otros elementos relacionados con la voz como el volumen, el timbre, etc.

Con todo esto la Sinergología®, como disciplina de análisis del lenguaje corporal, puede suponer una ayuda importante de cara al éxito de una negociación, sea ésta del tipo que sea.


La Sinergología® no es comportamentalista; no nos induce a cambiar comportamientos para que el lenguaje corporal transmita aquello que deseamos si no es lo que sentimos realmente. Desde el punto de vista del observador, permitirá obtener información acerca de la congruencia del cuerpo con aquello que transmite nuestro interlocutor o de cómo está percibiendo nuestro mensaje cuando somos nosotros los que actuamos.


Por tanto, dos aspectos básicos de las interacciones serían:

  1. La emoción como base de la toma de decisiones
  2. El lenguaje corporal como transmisor de información clave.

Estos dos elementos son, por tanto, de un valor excepcional para añadir a las estrategias de venta en cualquier negocio o empresa. A nadie se le escapa el hecho de que un vendedor con  experiencia desarrolla una intuición suficientemente importante para detectar si su propuesta resulta o no interesante para su cliente pero al tratarse exclusivamente de intuición, no le permitirá sacar conclusiones objetivas.

Por otra parte, la emoción no puede interpretarse (o se siente o no se siente) y la intuición que ha desarrollado el vendedor en su trayectoria profesional, la adquiere también el comprador a lo largo de su experiencia. Por tanto, el mensaje calará o no en él y, por tanto, la venta resultará exitosa o no.

Una de las frases más conocidas del libro El Principito resalta: "lo esencial es invisible a los ojos". Lo más importante no es lo que hacemos, ni lo que ven de nosotros, sino lo que provocamos en los demás. Provocamos lo que somos y cómo nos sentimos. Si estamos emocionados, emoción; si estamos tristes, tristeza; si estamos desmotivados, no generaremos las condiciones necesarias para ilusionar y motivar. Por tanto, si la toma de decisiones se lleva a cabo a través de la emoción, ¿qué es lo que realmente queremos provocar en nuestro comprador?

Muchas empresas pretenden conseguir sus objetivos de venta centrándose en el producto y no parecen tomar conciencia de que un gran producto, manejado por un vendedor desilusionado, y con nulo sentido de pertenencia, no sólo no se venderá sino que provocará un rechazo que, a la larga, perjudicará a otros productos.


En definitiva:

  1. Si queremos llegar al corazón de nuestro comprador, debemos ser sinceros en el mensaje, creer en nuestro producto, emocionarnos con lo que hacemos y contagiar.
  2. Si queremos saber si estamos emocionando a nuestro comprador, podremos utilizar algunos elementos claves de la Sinergología® que nos permitirán leer cómo se está sintiendo y si debemos modificar nuestra estrategia para llegar a su corazón.

La Sinergología® analiza los gestos, actitudes y micromovimientos que se realizan de una manera no consciente, por lo que nuestro interlocutor no podrá modificarlos voluntariamente.

Algunos de estos elementos:

Si la interacción se está llevando a cabo de pie, la estatua de la persona nos reflejará cuál es su actitud interior hacia nosotros o hacia nuestro mensaje (rigidez en las articulaciones, posición de los pies, ejes de colocación de la cabeza, torso adelantado o atrasado). Si por el contrario estamos sentados, tendremos en cuenta la posición en la silla (existen 12 posiciones con diferentes significados), los cambios de posición en momentos determinados, colocación de las extremidades superiores e inferiores, ejes de la cabeza, rigidez en las articulaciones.

Otros elementos de interés, más inconscientes, se analizan en el rostro (dilatación de pupilas, bolsas palpebrales, dilatación o contracción del lado izquierdo o derecho del rostro), presencia de sanpakus (esclera del ojo visible por debajo o por encima del iris), etc.

La dirección de la mirada nos permitirá comprobar si estamos llegando a su emoción. La mirada, junto a la magnitud de sus parpadeos nos informará de si realmente la persona está presente o ausente en la interacción.


Por otra parte, los micromovimientos que se realizan en momentos determinados, pueden darnos información acerca de si lo que le estamos transmitiendo en ese momento le está resultando de interés o no o si lo que nos está expresando es congruente con lo que está pensando o sintiendo en un momento determinado.


Si además nos adiestramos en la detección de microexpresiones faciales, podremos detectarlas en el rostro de nuestro cliente, lo que nos dará información extra. Estas microexpresiones, cuya duración en el rostro es siempre inferior a un segundo, reflejan las siete emociones básicas descritas por Paul Ekman (tristeza, alegría, ira, asco, desprecio, sorpresa y miedo).



En Sinergología®, además, se contemplan ocho grupos emocionales en uno de los cuales podemos situar a nuestro  interlocutor con la información importante que conlleva.

La forma en la que estrecha nuestra mano nos resultará más significativa en la despedida que en el recibimiento.

A modo de conclusión, si dominamos nuestro producto, creemos en él, nos motiva e ilusiona venderlo; si sabemos escuchar de manera activa a nuestro cliente para conocer lo que le emociona y aprendemos a leer e interpretar lo que realmente está pensando y sintiendo, tendremos más del 80% ganado en nuestra interacción y en nuestra relación con el cliente.


Si te interesa conocer más acerca de la Sinergología® y de todos los ámbitos de aplicación personal o profesional, puedes escribirme a creearlo@gmail.com



Vídeo Mad Men "El Carrusel"







viernes, 13 de mayo de 2016

Te comunicas bien, te relacionas mejor

¿Te sabes comunicar? Tal vez esta pregunta te sorprenda. ¡Me comunico todos los días! Habrás pensado.

¡Es cierto! Nos comunicamos todos los días y muchas veces al día. Sin embargo, ¿en cuántas ocasiones terminamos completamente satisfechos una conversación? Observamos comportamientos en nuestros interlocutores que, además o a pesar de lo que nos dicen, nos generan incomodidad, incertidumbre o, incluso, impresiones que pueden llegar a resultar equivocadas. Habríamos deseado ser convincentes pero dudamos de haberlo sido. Querríamos haber sido comprensivos pero sospechamos que no lo hemos parecido. Si analizamos cada una de nuestras conversaciones con terceros, seguro que en pocas ocasiones nos hemos sentido realmente satisfechos.

La comunicación puede contemplarse desde diversos ámbitos:  asertivo, empático, estratégico, no violento, etc. En definitiva, lo que deseamos es vivir relacionándonos e interactuando con los demás.

La Sinergologia® es una disciplina del lenguaje no verbal cuyo principal objetivo es el de mejorar la comunicación entre las personas. Esto lo lleva a cabo a través del análisis de los gestos, micromovimientos y actitudes que realizan las personas de una manera no plenamente consciente.

Si somos capaces de interpretar cómo nuestro interlocutor está recibiendo nuestros mensajes, tendremos la capacidad de modificarlo o de explicarlo mejor o de manera diferente sin que él o ella nos lo haya solicitado. Este simple acto puede generar una apertura de la persona hacia nosotros ya que, aunque sea de una manera inconsciente, nos sentirá más cercanos y, por su parte, nosotros podremos entender los mucho mejor.

La Sinergologia® es, pues, una disciplina de la comunicación y se ha convertido, para mí, en una herramienta fundamental y muy potente, tanto en las relaciones personales como profesionales. Además, al utilizar un método de análisis científico, es contrastable y verificable.

Albert  Mehrabian estableció en 1971 que la comunicación contempla tres aspectos que intervienen en mayor o menor medida: Todo aquello que decimos y que se sitúa en el ámbito puramente verbal, sólo ocupa el 7%. La entonación vocal y aspectos relacionados  (paraverbal), supone un 38%. Nuestro lenguaje no verbal representa, sin embargo, un 55% de total. Estos porcentajes, que aún mantienen vigencia, nos demuestran lo importante que es el saber interpretar, de una manera correcta y validada, el lenguaje corporal.

Te invito a conocer la Sinergologia®, Seguro que te atrapará y querrás aprender a utilizarla. 






viernes, 15 de enero de 2016

El tiempo vuela


El tiempo vuela
¿Por qué sientes que el tiempo pasa cada vez más rápido?
Posted by PAPEL on Martes, 29 de diciembre de 2015

lunes, 26 de octubre de 2015

"Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Entendiendo el autoengaño


¿Por qué nos engañamos a nosotros mismos?

 
Podría parecer una pregunta tramposa y, sin embargo, no lo es. Nos mentimos a nosotros mismos para mentir mejor a los demás.
 
El autoengaño nos permite sentirnos mucho mejor con nosotros mismos y con los demás. ¿Cuántas veces hemos exagerado al relatar algún hecho en el que hemos sido protagonista? Lo cierto es que, en el fondo, llegamos a creer todo lo que estamos contando, incluyendo la posible magnificación de nuestros logros.
 
Reprimimos los recuerdos penosos, inventamos otros totalmente falsos, racionalizamos el comportamiento inmoral, actuamos sin cesar para elevar la opinión que tenemos de nosotros mismos y recurrimos a toda una serie de mecanismos de autodefensa.

 

¿En qué consiste el autoengaño? ¿Cómo puede ser que el yo engañe al yo?

 
En nuestra mente se almacena información verdadera e información falsa. La información verdadera no necesitamos tenerla presente, por lo que la guardamos en la mente inconsciente. De esta manera, ocultamos mejor la realidad a los otros y, de paso, a nosotros mismos. La información falsa, sin embargo, precisamos tenerla bien presente para construir, en cualquier momento, aquello que realmente nos interesa. Por tanto, la mantenemos en nuestra mente consciente.

 
Nos negamos la verdad. Es muy frecuente que proyectemos sobre los demás rasgos que en realidad son nuestros y luego los ataquemos por ello. Existen investigaciones que muestran como personas que practican comportamientos homofóbicos sienten, sin llegar a ser conscientes de ello, atracción por personas de su mismo sexo. Por lo tanto, los comportamientos de este tipo no dejan de ser más que una manera de ocultar a uno mismo una realidad de la que no se es consciente y que se quiere negar.


Existe un refrán que dice: "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Nos engañamos a nosotros mismos y nos convencemos que, de esa manera, engañamos a los demás. La mente trabaja continuamente para deformar el flujo de información en aras de parecer mejores de lo que somos.

 

¿Qué coste puede suponernos el mantenemos en el engaño y en el autoengaño?

 
A nadie se le escapa el hecho de que las relaciones sociales y familiares se ven seriamente perjudicadas. Cuando ocultamos nuestro verdadero yo, la energía que consumimos es lo suficientemente importante como para mostrar comportamientos que aquellos que nos rodean llegan a percibir como agresivos y no naturales.
Por otra parte, nuestro sistema inmunitario se resiente por la misma razón anterior. El consumo de energía y de proteínas desvía la atención de nuestro organismo y el esfuerzo excesivo no permite la correcta regeneración de nuestras células defensivas. En consecuencia, cuanto más nos engañamos y por ende, engañamos a los demás, más proclives nos volvemos a padecer alteraciones en nuestra salud.
 
¿Acaso compensa? Tal vez el reflexionar acerca de los comportamientos con nosotros mismos y con los demás nos permita traer a nuestra conciencia lo que realmente somos y realmente pensamos. Si nos reconocemos, podemos trabajar aquello que creemos podemos mejorar y a su vez, mostrar a los demás nuestras verdaderas virtudes.
 




 
 
 

lunes, 19 de enero de 2015

Si te sirves una taza de té, no dejes de bebértela

—Eso no va conmigo!.. —Jamás permitiría semejante cosa!.. —Ya nada me sorprende. —¿Qué voy a aprender con eso?

Probablemente en muchas ocasiones hemos verbalizado alguna de estas expresiones y, seguro, nos hemos sentido orgullosos. Desgraciadamente, cada una de ellas es fiel reflejo de uno de los errores más comunes en el ser humano: creer que se lo sabe todo y que es mejor que nadie.

Todos hemos vivido circunstancias a lo largo de nuestra existencia que nos han llevado a generar creencias, a enriquecernos con determinados conocimientos y a construirnos un mapa mental de la realidad que aceptamos como verdadero y que se convierte en el guión de nuestra vida. Sin embargo, esta actitud nos genera inmovilismo y empobrece nuestro destino al no permitirnos seguir creciendo. Es como si hubiéramos llenado nuestro vaso y no nos lo bebiéramos limitándonos a observarlo y a regocijarnos de su transparencia. Sin embargo, el agua que no se bebe, acaba turbia.

Un maestro japonés llamado Nan-in recibió cierto día a un famoso profesor de universidad que quería aprender lo que era el Zen. Los dos se saludaron amablemente y el maestro ofreció a su invitado una taza de té.
Con el cuidado y la parsimonia habitual, Nan-in sirvió el te-. Sin embargo, una vez que la taza estaba llena, en lugar de detenerse, siguió vertiendo más y más té con absoluta naturalidad.
El profesor no pudo dejar de decir:
—Querido maestro, la taza está llena.
Nan-in replicó:
–Como esta taza, estás tú lleno de tus propias opiniones.
¿Cómo podría enseñarte lo que es el Zen a menos que vacíes primero tu taza?


Al igual que la taza de esta fábula, si nuestra mente la mantenemos repleta de creencias, estereotipos, juicios de valor y conocimientos arcaicos, todo lo que intentemos incorporar resultará estéril porque se derramará.

Sigue estos consejos y podrás beber tazas y tazas de té que cada vez resultarán más deliciosas.

1. No prejuzgues.
2. Extrae alguna enseñanza de toda situación vivida.
3. Déjate sorprender.
4. No te cierres a ninguna posibilidad.
5. Acepta nuevos retos.

Si quieres vivir plenamente, no temas experimentar nuevas sensaciones y emociones, conocer gente nueva, hacer cosas que nunca imaginaste. No te cierres absolutamente a nada. Sal de tu zona de confort y recuerda que en definitiva, todo lo que te ocurre es aprendizaje.

CARPE DIEM